Invocamos con fe la poderosa intercesión de San Benito Abad, protector contra las fuerzas del mal, defensor de los perseguidos y escudo contra toda hechicería y acechanza del enemigo. Glorioso San Benito Abad, tú que llevaste la cruz de Cristo como símbolo de victoria y liberación, extiende tu protección sobre cada una de estas personas y rompe con tu santa intercesión toda cadena espiritual, toda maldición heredada, toda atadura oculta y toda obra de brujería realizada con objetos enterrados, nombres escritos, fotografías, velas, huesos, tierra de panteón o cualquier elemento usado con intención de dañar.
Por el poder de la Santa Cruz y por la autoridad del Altísimo, que toda oscuridad retroceda, que toda maldad quede sin fuerza y que todo espíritu maligno enviado para perturbar, destruir o enfermar sea expulsado y alejado para siempre. Que donde hubo tinieblas llegue ahora la luz divina; donde hubo desesperación llegue la paz; donde hubo enfermedad llegue la sanación; y donde hubo miedo renazca la fortaleza espiritual.
San Benito Abad, rompe las trampas invisibles, corta toda influencia negativa y coloca un muro de protección alrededor de cada hogar, cada familia y cada corazón. Que ninguna palabra de maldición tenga poder, que ningún ritual oculto prospere y que ninguna obra hecha en secreto pueda permanecer activa ante la presencia gloriosa de Dios. Que todo entierro espiritual quede desenterrado por la justicia divina y reducido a polvo sin fuerza ni poder.
Señor Jesucristo, cubre a (se dicen todos los nombres de las personas incluidas en el ritual) con Tu preciosísima sangre y limpia sus caminos, sus pensamientos, sus sueños y sus cuerpos de toda contaminación espiritual. Envía a Tus santos ángeles para custodiar cada puerta, cada ventana y cada lugar donde habiten, y que toda presencia negativa huya inmediatamente ante Tu santo nombre.
Que la medalla y la cruz de San Benito sean símbolo de defensa, liberación y victoria espiritual. Que las palabras sagradas: “La Santa Cruz sea mi luz y no sea el demonio mi guía”, permanezcan como sello de protección sobre cada uno de ellos. Y que toda obra de oscuridad quede vencida por la fe, la oración y el poder de Dios.
Hoy declaramos que ninguna brujería, ningún entierro, ninguna maldición y ninguna intención de daño tendrá dominio sobre estas vidas, porque pertenecen a Dios y están protegidas por Su amor infinito. Que renazca la tranquilidad, la prosperidad, la unión y la bendición en cada familia y en cada camino.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

