Oh glorioso y poderoso San Benito, fiel siervo de Dios y protector contra todo mal, acudo a ti con humildad y esperanza, pidiéndote que seas mi escudo y mi defensa frente a quienes con malas intenciones desean perturbar mi vida.
San Benito bendito, con la cruz de Cristo y el poder de tu medalla sagrada, rompe toda maldad que se haya alzado contra mí, disuelve la envidia, la traición, la mentira y el odio, y no permitas que ningún enemigo, visible o invisible, pueda tocar mi paz ni perturbar mi espíritu.
San Benito, santo de la cruz y del silencio, concédeme discernimiento para reconocer a quien no me conviene, fuerza para alejarme sin temor, y sabiduría para actuar en todo momento con rectitud y firmeza.
Aleja de mí a las personas falsas, manipuladoras o peligrosas; aquellos que con sonrisas esconden su oscuridad, que traen discordia donde hay armonía, y que desean ver caer lo que con esfuerzo he levantado.
Cúbreme con tu manto protector, y que donde yo camine, tú vayas delante, ahuyentando todo mal, toda sombra, toda amenaza.
Que mi hogar, mi familia y mi entorno sean guardados por tu protección y por la luz divina, y que solo entren en mi vida personas de buena voluntad, con corazones sinceros y nobles intenciones.
Te lo pido en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, con fe inquebrantable en el poder de Dios y en tu santa intercesión.
Amén.
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