Amado y bendito Niño Doctor, Tú que conoces el dolor del cuerpo y el sufrimiento del alma, mira con ternura esta enfermedad que aflige mi vida y extiende tus manitas benditas para traer alivio, consuelo y sanación.
Niño Doctor milagroso, acompaña a los doctores, ilumina sus mentes, guía sus decisiones y fortalece los tratamientos para que sean acertados y eficaces. Toca cada órgano enfermo, cada célula dañada, cada herida visible o invisible, y restablece la salud conforme a la voluntad del Padre celestial.
Te pido que calmes el dolor, reduzcas la angustia, alejes el miedo y llenes este cuerpo de paz, fuerza y renovación. Que la enfermedad no tenga la última palabra y que, aun en medio de la prueba, no se pierda la fe ni la confianza en Dios.
Niño Doctor, refugio de los enfermos y consuelo de los afligidos, cúbrenos con tu amor y permite que esta prueba se transforme en testimonio de fe, crecimiento y gratitud. Regala paciencia para esperar, fortaleza para resistir y esperanza para no rendirse.
Si la sanación ha de ser inmediata, que así sea; y si ha de llegar poco a poco, danos la serenidad para aceptarla y caminar con confianza.
Pongo esta petición en tus manos benditas, confiando en tu infinita bondad y en el amor de Dios que actúa a través de ti.
Amén.

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