Dios misericordioso y Señor de toda luz, hoy vengo ante Ti con humildad, buscando tu amparo, tu claridad y tu fuerza. Tú que iluminas los corazones cansados y sanas a quienes se sienten oprimidos, mira con bondad mi espíritu y escucha esta oración que nace desde lo profundo de mi alma.
Permite que todo peso que llevo, toda preocupación que me debilita, toda angustia que nubla mi mente y todo temor que encadena mi corazón sea deshecho por tu presencia divina. Que tu luz entre en cada rincón de mi vida, en cada pensamiento y en cada sentimiento, y transforme todo aquello que no provenga de Ti.
Te pido, Señor, que liberes mi alma de toda oscuridad que haya intentado posarse sobre mí: libérame de tristezas profundas, de pensamientos que me hacen daño, de preocupaciones que no me dejan avanzar, de dudas que me alejan de tu paz, y de todo aquello que consume mi energía y roba mi tranquilidad.
Que ninguna sombra espiritual, emocional o mental tenga fuerza en mi vida, porque Tú eres mi protector, mi escudo y mi guía. Quita de mi mente cualquier confusión, de mi corazón cualquier herida, de mi espíritu cualquier temor.
Pasa tu luz sobre mi vida, sobre mi hogar, sobre mis pensamientos y sobre mis pasos. Que donde hubo sombras, ahora haya claridad; donde hubo miedo, ahora haya valentía; donde hubo tensión, ahora reine la paz.
Te pido también sabiduría para reconocer lo que me hace daño, fuerza para soltar lo que ya no debo cargar y claridad para caminar hacia aquello que me bendice.
Gracias, Señor, por escucharme. Gracias por la luz que ya está entrando en mi vida, por la paz que comienza a nacer dentro de mí, por la protección que me envuelve y por la bendición que tú derramas sobre mí cada día.
Amen.

No hay comentarios:
Publicar un comentario