Glorioso San Benito Abad, fiel siervo de Dios, padre de vida espiritual y poderoso intercesor en las batallas del alma, hoy acudo a ti con humildad y fe, pidiendo tu amparo y tu protección.
San Benito bendito, protégeme de toda presencia, influencia o energía que no provenga de Dios; aparta de mi vida todo mal visible e invisible, toda perturbación del espíritu, toda sombra que quiera robarme la paz, la calma y la claridad interior.
Que toda fuerza negativa se disuelva ante la luz de Cristo, y que mi hogar, mi trabajo y cada lugar que habito queden cubiertos por la paz y la presencia divina. Que ningún mal tenga poder sobre mi cuerpo, mi mente ni mi alma, porque confío en el Señor que es mi refugio y fortaleza.
San Benito Abad, ayúdame a no dejarme dominar por el miedo, la angustia o la incertidumbre, y a recordar siempre que Dios camina conmigo y me protege. Que mi confianza esté puesta en el amor de Dios y no en la preocupación.
Que todo lo que intente perturbar mi vida sea transformado en silencio, calma y orden, y que mi espíritu permanezca anclado en la paz que solo Dios puede dar. Ruega por mí para que viva bajo la obediencia a la voluntad divina, con pensamientos limpios, palabras prudentes y acciones justas.
San Benito protector, colócame bajo tu amparo hoy y siempre. Confiado en tu intercesión, entrego esta petición al Señor, sabiendo que en Él no hay temor, sino amor y protección eterna.
Amén.

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