Señor Dios, creador de todo lo visible e invisible, hoy me acerco a Ti con humildad y gratitud por el don de la vida y por cada etapa que me has permitido vivir. Reconozco que el tiempo pasa, que el cuerpo cambia y que la mente y el espíritu también se transforman con los años.
Gracias por cada arruga que revela experiencias, cada cana que recuerda aprendizajes y cada año que ha llenado mi vida de recuerdos, risas y también desafíos superados. Ayúdame, Señor, a aceptar estos cambios con serenidad, paciencia y amor por mí mismo.
Señor, lléname de gratitud por los momentos vividos, por los sueños cumplidos y por las lecciones aprendidas. Que mi corazón se llene de amor propio, y que cada cambio físico, emocional o mental sea recibido como parte de tu plan divino, una señal de madurez y crecimiento.
Señor, haz que mi vida sea un testimonio de aceptación, serenidad y paz. Que pueda inspirar a otros a valorar cada etapa, a encontrar belleza en la experiencia y a reconocer que cada día es un regalo. Permíteme envejecer con gracia, con dignidad y con fe en tu amor, recordando siempre que mi valor no disminuye con el tiempo, sino que se enriquece con la sabiduría y la fortaleza que Tú me das.
Que no me invada la tristeza por el tiempo que pasa, sino la esperanza y la fuerza para seguir disfrutando, aprendiendo y amando. Que mi alma permanezca joven, llena de curiosidad, compasión y gratitud, sin importar los años que tenga.
Que pueda recibir el paso de los años con alegría, confianza y paz.
Amén.

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