Glorioso Arcángel San Rafael, médico celestial enviado por Dios, guía de los caminos de la curación y protector de los corazones atribulados, acudo a ti con humildad y fe para pedir tu auxilio en mi salud mental y emocional. Tú que sanaste a Tobías y lo acompañaste en su camino, acompáñame también a mí, trayendo alivio, claridad y paz a mi mente y a mi espíritu.
Sana las heridas del alma, calma la ansiedad, disipa la tristeza profunda y fortalece mi corazón para enfrentar los desafíos con serenidad y esperanza. Que la tristeza no me consuma, que el estrés no me domine y que el desánimo se transforme en confianza y resiliencia.
Te pido, Arcángel de la salud, que me inspires pensamientos positivos, que me des fuerza para superar la incertidumbre y la preocupación, y que me acompañes en cada momento de debilidad con tu presencia reconfortante.
Enséñame a cuidar mi mente, a nutrir mi espíritu y a mantener un equilibrio que me permita vivir con alegría, claridad y confianza. Permite que los miedos se disipen, que las emociones encontradas se armonicen y que mi vida interior refleje la luz de Dios.
San Rafael, ayúdame también a encontrar ayuda cuando la necesite: médicos, terapeutas, amigos y familiares que me apoyen con comprensión y amor. Que las decisiones que tome para cuidar mi salud emocional y mental estén guiadas por tu sabiduría y por la voluntad divina.
Confío en tu poder de sanación y pongo en tus manos cada pensamiento inquieto, cada emoción dolorosa y cada momento de angustia, seguro de que con tu ayuda puedo alcanzar la paz interior y la estabilidad emocional que necesito.
Amén.

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