Santísima Virgen María, Madre tierna, Madre pura, Madre llena de gracia, hoy me acerco a Ti con el corazón lleno de amor y esperanza para poner en Tus manos a este pequeño ser que acaba de llegar al mundo.
Madre amorosa, protege su cuerpo frágil, fortalece su salud, haz que cada órgano, cada célula y cada latido crezcan sanos y llenos de vida. Abrázalo con Tu manto sagrado, cúbrelo con Tu luz celestial y rodéalo con Tu presencia maternal día y noche.
Aleja de él toda enfermedad, todo peligro visible e invisible, toda energía negativa y toda sombra que quiera perturbar su paz. Que mientras duerma, ángeles custodios lo rodeen. Que mientras crezca, Tu bendición lo acompañe.
Madre Santísima, protege también a sus padres, dales sabiduría para cuidarlo, paciencia para educarlo y fortaleza para guiarlo. Que en ese hogar nunca falte Tu presencia.
Virgen del manto, si alguna preocupación invade nuestro corazón, danos paz. Si hay miedo, danos confianza y si hay incertidumbre, danos esperanza. Toma a este bebé en Tus brazos espirituales, bendice su nombre y bendice su sonrisa.
Que cuando crezca siempre sienta Tu presencia como guía y refugio. Que nunca se aparte de la luz y que siempre esté bajo Tu amparo. Te entregamos a este bebé con amor, sabiendo que bajo Tu manto nada malo podrá vencerlo.
Gracias, Virgen del manto por cubrirlo desde hoy y para siempre.
Amén.

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