Oh, poderoso Hermes, mensajero de los mundos, guardián de los caminos y los destinos, a ti elevo esta petición con claridad y determinación.
Tú que conoces los senderos visibles e invisibles, te pido que observes y actúes sobre el camino de (nombre de la persona), y que, con tu autoridad divina, cierres todo acceso que le conduzca al peligro.
Hermes, señor de los límites y las encrucijadas, marca una línea que no pueda ser cruzada, levanta muros invisibles entre (nombre de la persona) y toda persona, situación o energía negativa, para que sus pasos no vuelvan a dirigirse hacia todo ello, ni sus pensamientos encuentren camino hacia lo dañino.
Cierra los caminos del mal cuando intenten acercarse a (nombre de la persona), desvía su atención, su intención y su presencia, alejando todo contacto, toda coincidencia y toda influencia que pueda perturbar su tranquilidad.
Que, si hay intención oculta, se disuelva; si hay insistencia, se debilite; y si hay energía negativa, regrese a su origen sin que toque a (nombre de la persona).
Hermes sabio y justo, guía a (nombre de la persona) hacia un buen destino, hacia otros caminos, que no se cruce con personas, situaciones o energías negativas, que puedan dañar su vida.
Sella todo lazo, corta toda conexión, rompe toda cercanía que aún permanezca para con la maldad, y establece una distancia firme, definitiva y protegida hacia cualquier mal.
Que, así como los caminos se abren, también se cierran, y que, bajo tu intercesión, este cierre sea total, justo, necesario y permanente.
Así es, así queda decretado, bajo tu guía y bajo mi voluntad firme.

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