Oh bendita y milagrosa Virgen de San Juan de los Lagos, Madre amorosa, refugio de los que sufren y consuelo de los corazones heridos, hoy me acerco a ti con el alma cansada y el corazón hecho pedazos.
Madre querida, sana las heridas que no se ven, cura las grietas de mi corazón y recoge cada uno de mis pedazos rotos para volver a hacerme fuerte.
Arranca de mí el dolor que me ata al pasado, libérame de los recuerdos que me hacen sufrir y de los sentimientos que no me dejan avanzar. Quita de mi pecho la angustia, la ansiedad y la soledad que me invade.
Virgen de San Juan de los Lagos, cúbreme con tu manto bendito, protégeme de nuevas heridas y guíame hacia relaciones sanas y sinceras. Dame paz en medio del dolor, fuerza para soltar lo que ya no es para mí y sabiduría para entender que todo tiene un propósito.
Virgen santa, llena los vacíos con tu amor, abraza mi alma cuando sienta que no puedo más y recuérdame que nunca estoy solo.
Devuélveme la alegría de vivir, la esperanza en el mañana y la certeza de que merezco un amor verdadero.
Gracias, Madre bendita, por escuchar mi oración, por acompañarme en este proceso y por no soltarme nunca.
Amén.

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