En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Dios Todopoderoso, Padre de infinita misericordia, hoy nos presentamos ante Tu santa presencia (decimos los nombres completos de las personas incluidas en el ritual) con un corazón lleno de fe, esperanza y confianza en Tu perfecta voluntad.
Tú conoces nuestro pasado, nuestras luchas, nuestras heridas y los caminos que hemos recorrido. Sabes cuáles puertas ya cumplieron su propósito y cuáles deben permanecer cerradas para protegernos y guiarnos hacia un futuro mejor.
Señor, hoy colocamos nuestras vidas delante de Ti y te pedimos que cierres todo umbral que ya no pertenece a nuestro destino.
Cierra las puertas del miedo, de la incertidumbre, del fracaso, de las oportunidades perdidas, de los ciclos que solo nos producen dolor y de todo aquello que nos impide avanzar hacia la vida abundante que has preparado para nosotros.
También te pedimos por nosotros (decimos los nombres completos de las personas incluidas en el ritual), nuestras familias, nuestros hogares, nuestros trabajos, nuestros proyectos y todas las personas que se unen a esta oración, para que ninguno permanezca atrapado en el pasado por el temor al cambio o por situaciones que ya terminaron su propósito.
Señor, donde una etapa concluya, permite que nazca otra llena de esperanza.
Donde hubo lágrimas, trae consuelo.
Donde hubo pérdidas, trae restauración.
Donde hubo incertidumbre, trae dirección.
Donde hubo puertas cerradas, abre aquellas que conduzcan a Tu voluntad.
Enséñanos a reconocer que no todo final es una derrota. Muchas veces, aquello que termina es el inicio de una bendición mayor que aún no podemos ver.
Padre amado, danos la fortaleza para soltar aquello que ya no nos corresponde cargar, la sabiduría para aceptar Tus tiempos y la paciencia para esperar las nuevas oportunidades que Tú estás preparando. Que crucemos el umbral hacia una nueva etapa con un corazón renovado, libre del resentimiento, de la culpa y del temor.
Abre delante de nosotros caminos de paz, crecimiento, prosperidad, salud, reconciliación, trabajo digno, amor verdadero y estabilidad para nuestras familias.
Que nuestras decisiones sean guiadas por Tu Espíritu Santo y que cada paso que demos nos acerque más al propósito que has preparado para cada uno de nosotros.
Señor, bendice también a quienes hoy necesitan comenzar de nuevo. A quienes buscan empleo, a quienes emprenden un proyecto, a quienes atraviesan una pérdida, una enfermedad, una separación o un cambio importante en sus vidas. Sostén sus corazones y recuérdales que nunca caminan solos, porque Tu presencia los acompaña en cada nuevo comienzo.
Con humildad declaramos que confiamos en Ti. Si una puerta permanece cerrada, creemos que es porque has reservado otra mejor. Si un camino termina, sabemos que Tú ya estás preparando el siguiente.
Hoy dejamos atrás todo aquello que nos detiene y cruzamos, de Tu mano, hacia la nueva etapa que has dispuesto para nosotros.
Que Tu amor nos fortalezca, Tu paz nos acompañe y Tu luz ilumine cada nuevo comienzo. Porque Tú haces nuevas todas las cosas, y en Ti siempre existe un nuevo amanecer lleno de esperanza.
En el santo nombre de Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

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