Glorioso San Expedito, valiente mártir de la fe, protector de quienes necesitan una respuesta pronta y guía de aquellos que luchan por alcanzar sus metas. Hoy me acerco a ti con humildad, esperanza y un corazón dispuesto a cambiar.
San Expedito, tú que no permitiste que la duda venciera tu espíritu y elegiste actuar con decisión en el momento correcto, enséñame a dejar atrás la postergación, la pereza, las excusas y el temor que tantas veces me impiden avanzar.
Intercede por mí ante el Altísimo para que mi mente permanezca firme, clara y enfocada. Aleja de mi camino toda confusión, toda distracción y todo pensamiento negativo que me haga creer que no soy capaz de lograr aquello por lo que tanto he trabajado.
Glorioso San Expedito, acompáñame en mis estudios, en mi trabajo, en mis emprendimientos y en cada responsabilidad que debo cumplir. Dame la disciplina para organizar mi tiempo con sabiduría, la inteligencia para tomar buenas decisiones y la paciencia para comprender que los grandes logros se construyen día a día con esfuerzo constante.
Aparta de mi vida toda influencia que robe mi energía, toda persona que busque sembrar desánimo, toda palabra de derrota y todo pensamiento que limite mi crecimiento.
Glorioso San Expedito, te pido especialmente que me concedas la valentía de actuar hoy, sin dejar para mañana aquello que puedo comenzar en este momento.
Gracias, glorioso San Expedito, por escuchar mi oración y por acompañarme en cada paso.
Amén.

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