Oh glorioso San Patricio, santo guerrero de Dios y protector de los fieles, tú que con tu fe firme derribaste las tinieblas y alejaste toda maldad de los pueblos, hoy me acerco a ti con humildad y confianza.
Te pido que intercedas por mí, que rompas con tu poder toda maldición, hechizo o palabra de daño que haya sido lanzada contra mí, contra mi hogar, mi familia o mi camino. Con la cruz de Cristo me cubro, con su sangre me protejo, y con tu ayuda, San Patricio bendito, me fortalezco.
San Patricio, pon tus manos sobre mí, expulsa de mi vida toda oscuridad, y haz que mi espíritu quede limpio, libre y bendecido. Que toda cadena sea rota, que todo mal se deshaga, que toda sombra huya y que la luz de Dios me rodee.
Disuelve con la gracia de Dios toda obra oscura que quieran poner sobre mí. Que se quiebren ahora, por tu intercesión, las maldiciones heredadas, las envidias lanzadas, los odios pronunciados y las trampas ocultas.
San Patricio, defensor de la verdad, vísteme con la armadura de la oración y cúbreme con tu escudo de justicia. Haz que los enemigos de mi alma tropiecen en sus propios lazos, que el mal retroceda antes de acercarse a mí, y que el fuego del Espíritu Santo purifique cada rincón de mi vida, de mi casa y de mi familia.
San Patricio, te suplico que vigiles mi camino, que cierres las puertas al enemigo, que alejes de mí toda obra de hechicería, magia negra, maldición o pensamiento dañino.
Te agradezco, San Patricio, por escucharme. Te prometo rezarte con fe y honrar tu nombre.
Amén.

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