En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, esta noche abro las puertas de mi fe para recibir la abundancia que el universo y Dios tienen reservada para mí. Elevo mi voz hacia los cielos con esperanza, para que la energía del dinero, del trabajo, de la oportunidad y del bienestar fluya hacia mi vida, de forma justa, honesta y bendecida.
Poderosa fuerza divina que mueves el oro, los caminos y las manos que dan, escucha mi súplica y abre ante mí las puertas que hoy están cerradas. Que donde hubo carencia, haya abundancia.
Que donde hubo deuda, haya pago. Que donde hubo preocupación, haya calma. Y que donde hubo miedo, nazca la confianza en tu provisión infinita.
Limpia mis caminos de bloqueos, envidias o energías contrarias a la abundancia, y deja que la luz dorada del éxito me rodee, me guíe y me acompañe. Te pido que no falte en mi hogar el pan ni la paz, que mis manos sean instrumentos de trabajo digno y mis pensamientos imanes de prosperidad.
En esta noche sagrada, invoco las fuerzas del bien, a los ángeles de la prosperidad, a los guardianes del dinero limpio y a los espíritus de la fortuna justa, para que vengan en mi ayuda y depositen sobre mí su bendición.
Oh Padre celestial, en estas tres noches pongo mi fe a prueba, y sé que cuando la tercera noche llegue, las puertas del bienestar se abran abierto. Te entrego mis temores, mis dudas y mis preocupaciones, y en su lugar recibo confianza, esperanza y certeza de que todo lo que necesito está en camino.
Gracias, Dios de la abundancia, por escucharme esta noche. Gracias por las bendiciones que ya vienen en camino. Gracias por tu luz, tu amor y tu provisión infinita.
Amén.

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