Amado Dios, fuerza suprema del amor verdadero, hoy vengo ante Ti con el corazón abierto y lleno de esperanza. Sabes cuánto amo a (nombre de la persona) y cuánto anhelo sanar lo que se rompió entre nosotros.
Te pido que mires con ternura nuestra historia, que limpies de nosotros el orgullo, el rencor y las heridas del pasado. Si este amor aún tiene un propósito bajo tu voluntad, haz que nuestros caminos se acerquen de nuevo, que la comunicación se abra y que los sentimientos sinceros renazcan como una flor después de la tormenta.
Si en su corazón aún existe amor, que ese amor resurja con fuerza y lo impulse a buscarme, a querer hablar y a querer entender. Pero si mi petición no corresponde a tu plan divino, dame serenidad para aceptar, fortaleza para soltar y sabiduría para abrirme a un amor nuevo, limpio y destinado para mí.
Te entrego este sentimiento con fe y humildad, no para forzar, sino para sanar. Que mi energía atraiga amor, reconciliación y armonía, siempre desde la verdad y el bien.
Disuelve sus dudas, aleja los miedos y enciende en su alma la luz de los recuerdos hermosos que compartimos. Te pido que mires con ternura nuestra historia, que limpies de nosotros el orgullo, el rencor y las heridas del pasado.
Gracias, Señor, por escuchar mi súplica. Confío en que, de una forma u otra, lo que es mío por destino volverá a mí con paz y bendición.
Amén.

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