Oh glorioso San Benito, bendito siervo de Dios, portador de la cruz sagrada y ejemplo de humildad y serenidad, hoy recurro a ti con el corazón lleno de fe y esperanza. Escucha mi súplica y ven en mi ayuda en este momento de conflicto.
San Benito poderoso, intercede ante el Altísimo para que (menciona el nombre) encuentre paz en su corazón. Que donde ahora hay palabras duras, brote la comprensión; que donde hay tensión, florezca la serenidad; y que donde reina el enojo, renazca el amor y la armonía.
Oh San Benito, tú que venciste con oración las tormentas del espíritu, te ruego que alejes de esta persona toda perturbación, ira o dolor que le impide ver con claridad. Derrama sobre ella el don del entendimiento, el perdón y la templanza. Haz que sus emociones se apacigüen como el mar después de la tormenta, y que la calma de Dios se asiente en su interior.
Te suplico, San Benito, que en este momento actúes con tu poder celestial, desatando toda tensión, todo mal pensamiento y toda influencia negativa que perturbe su ánimo. Que tu cruz sagrada ilumine su espíritu, y que tu nombre santo disipe la oscuridad.
Yo confío en tu poder, San Benito. En tu cruz poderosa que vence las sombras, en tu oración que sana el alma, y en tu ejemplo que enseña la paciencia y el amor.
Gracias por calmar esta tormenta y por traer la paz que tanto necesitamos. Bajo tu amparo me quedo y bajo tu cruz me resguardo.
Amén.

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