Se que solo tu conoces bien los vacíos de mi ser, que provocan que ahora me encuentre en esta situación, por ello te pido que los llenes con tu infinito e incondicional amor, ayudándome a superar estos obstáculos y grandes temores, sabiéndome digno de tu presencia.
Ayúdame a avanzar sin más pensamientos ansiosos, sin más necesidad de controlarlo todo, comprendiendo que solo yo soy quien no deja ir el pasado, para vivir y disfrutar el presente.
Me rindo ante ti, y solo en ti confío, para recuperar el valor, la serenidad, la confianza y el amor a mí mismo, que tanto he olvidado, reprimido y rechazado, por miedos que poco a poco crecieron tanto, que ya no puedo controlar.
Estoy ahora en tus manos, agradecido porque tú, bendito Padre, nunca nos abandonas, a pesar de tantas malas decisiones que hemos tomado, y convencido de que en este recipiente quedarán contenidos mis temores, y en este saquito me brindaras tu perpetua luz de amor y protección, acompañándome noche y día.
Amén.

No hay comentarios:
Publicar un comentario