Padre amado, Dios todopoderoso, hoy me acerco a Ti con humildad y fe, poniendo mi vida, mi corazón y mi nombre bajo Tu santa protección. Tú conoces mis pensamientos, mis luchas y también las heridas que dejan las palabras injustas. Por eso vengo ante Tu presencia para pedirte que me defiendas de las malas lenguas, de la envidia, de la murmuración, de las mentiras y de toda persona que use sus palabras para hacer daño.
Señor, cúbreme con Tu luz divina y no permitas que los chismes destruyan mi paz, que las calumnias manchen mi camino ni que las palabras llenas de odio entren en mi corazón. Protégeme de quienes hablan falsamente de mí, de quienes desean verme caer y de quienes usan su voz para sembrar división, tristeza o conflicto.
Si alguien levanta su lengua contra mí con maldad, te pido que seas Tú quien me defienda. Que toda mentira quede descubierta, que toda injusticia salga a la luz y que ninguna palabra negativa tenga poder sobre mi vida, mi hogar, mis proyectos ni mi familia.
Te pido también por mi hogar y por las personas que amo. Protégelos de las habladurías, de las traiciones y de las falsas amistades. Coloca ángeles alrededor de nosotros para que toda energía negativa sea alejada y transformada por Tu amor y Tu misericordia.
Que mi nombre sea bendecido. Que mi vida sea guiada por Tu verdad. Que mi espíritu permanezca en paz aunque alrededor haya críticas o rumores. Y que toda persona que quiera dañarme encuentre en Ti transformación y luz para abandonar la maldad.
Padre eterno, cierro mis oídos a la mentira y abro mi alma solamente a Tu voz. Declaro que soy protegido por Tu poder, cubierto por Tu gracia y acompañado por Tu presencia. Ninguna mala lengua tendrá autoridad sobre mí porque Tú eres mi refugio, mi defensor y mi fortaleza.
Gracias, Señor, porque sé que escuchas esta oración. Gracias porque Tu protección me rodea día y noche. Gracias porque ninguna oscuridad es más fuerte que Tu luz.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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