Oh bendito y amado Niño Doctor, pequeño y poderoso protector de los enfermos, esperanza de quienes sufren y consuelo de las familias angustiadas, hoy venimos ante Ti con humildad, fe y amor, poniendo en Tus manos la vida de nuestra familia y todas nuestras necesidades.
Te pedimos, amado Niño Doctor, que cures las enfermedades del cuerpo, pero también las heridas del alma. Sana las tristezas, los miedos, las angustias, las discusiones, los resentimientos y todo aquello que robe la tranquilidad de nuestra familia.
Tú que conoces el dolor humano, las preocupaciones del corazón y las lágrimas que muchas veces se derraman en silencio, mira con misericordia nuestro hogar. Entra en cada rincón de nuestra casa y llénalo de Tu presencia santa, de Tu paz y de Tu protección divina.
Niño Doctor milagroso, extiende Tus manos sanadoras sobre cada uno de nuestros seres queridos. Protege a los niños, guía a los jóvenes, fortalece a los padres y acompaña a los ancianos. No permitas que falte salud, alimento, trabajo ni unión dentro de nuestro hogar.
Oh Niño Doctor bendito, también te pedimos por la salud emocional y espiritual de nuestra familia. Aleja la depresión, la ansiedad, la tristeza profunda y toda oscuridad que quiera entrar en nuestras vidas. Rompe toda energía negativa, toda envidia, toda mala intención y toda influencia que quiera destruir nuestra paz familiar.
Amado Niño Doctor, si alguna vez sentimos miedo o debilidad, recuérdanos que no estamos solos. Haz crecer nuestra fe y ayúdanos a confiar en que Tus milagros llegan en el momento perfecto. Danos paciencia para esperar, fuerza para resistir y esperanza para seguir adelante.
Que Tu luz bendita permanezca siempre en nuestro hogar, que Tu protección nos acompañe cada día y que nunca nos falte Tu paz. En el nombre de Dios Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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